
Andando por los caminos de las montañas cada día me afianzaba más en que debería dar a conocer estos lugares por los que andaba y que luego al llegar a España me daba cuenta de que no existían en las programaciones de las Agencias de Viajes.
Con este pensamiento creé una primera programación y me dirigí, recomendado por la Directora de la Compañía. Aérea de Pakistán, a una Agencia de Viajes que se llamaba con el pomposo nombre de Intertravel y estaba ubicada en la Torre de Madrid, dirigida por un amable señor argentino del que en estos momento no recuerdo su nombre. Cuando llegué y le conté lo que era mi programación le pareció fascinante, nunca entendí por qué los destinos, los países y el nombre de los estilos de viaje diría que solamente los conocía yo, pero quedamos enamorados y entusiasmados. Corría el año 1978.
Mi programación se llamó también con muy ampuloso nombre, ni más ni menos que “Trekking Internacional” pero, como el nombre era muy largo, enseguida lo reduje a ”Intertrek” y, finalmente, a "Intrek" que era mas corto y más sonoro. Sin saberlo, había montado la primera programación, la primera Agencia de Viajes de Aventura en España, la programación del folleto siempre la iniciaba con una frase que leí en un libro escrito por Chesterton y que decía
De toda mi vida, además de alguna profesión de la que he vivido, he sido alpinista, montañero, “andinista” o “himalayista” depende de cómo se me quiera llamar aunque lo más fácil seria decir que empecé como excursionista de la mano de mi padre que me enseñó el Guadarrama y llevar en el morral una tartera con una buena tortilla y filetes empanados que hacia mi madre la noche anterior porque ella también era aficionada a caminar por esas sendas de nuestra querida Sierra del Guadarrama.
Como decía más arriba con mi afición recorrí el Himalaya de la India y del Nepal y de Pakistán intentando subirme a las montañas mas altas, recorrer sus caminos por sus valles para acercarme a la Base de las Montañas, estos sitios siempre me han parecido maravillosos y únicos, lo mismo hacía por las montañas de lo Andes del Perú y de Bolivia, de esta forma conocí Huaraz la Cordillera Blanca , la de Huaylas donde está el Yerupaja, el Camino del Inca y la Cordillera Real en Bolivia.
Como mi atracción eran los montañas monté una expedición para ir a Afganistán, ir al corredor del Wakang. Allí me llamó poderosamente la atención el Shakaur de más de 7000 m. de altura en lo que llamaríamos la Cordillera del Hindu Kush, haciendo frontera con Pakistán; allí aproveché para vivir con los Kirguises, esos nómadas que, montados en sus camellos, viajan por el fondo del valle pegados al río Amu Daria en la frontera del Hindu Kush y del Pamir. Claro aproveché para ver los maravillosos Budas de Bamiyan destruidos por esas hordas vandálicas.
Irán también me llamó mucho la atención y me fui desde Madrid en coche para subirme esa montaña que está entre Teherán y el Mar Caspio, el Damavend de más de 6000 m. de altura, y aproveché para conocer Persépolis, Passargard e Ispahán con su espléndida Plaza del Imán.
Como siempre África me ha llamado poderosamente la atención; pensé que conocer y subir al Kilimanjaro en medio de África, la montaña más alta entonces con 6000 m. de altura, pero ahora con el paso de los tiempos nada más que con 5.900 m. No es que yo me los haya comido, es que las nuevas tecnologías nos juegan estas pasadas. Ya estando en Tanzania no se podía uno quedar con las ganas de subir al Monte Kenia, a la Punta Nelion y a la Punta Batian, con unos amigos de los formábamos la Operación África 75. A esto le llamamos una pequeña expedición: nos subimos por la vía Firmin y por el Couloir Diamante sin dejar la Punta Lenana y aprovechar para conocer los Parques, de Amboseli Tsavo y Serengueti y acercarnos a conocer como era Lamu y la Isla de Zanzíbar.
En invierno a quien no le ha llamado la atención las cumbres nevadas del Atlas de más de 4000 m. Con los esquís nos subimos a la cumbre del Toubkal para bajar esquiando hasta Imli y, como es lógico, no iba a dejar de conocer Marrakech, Fez, Meknes, Casablanca y Tánger.
En Argelia también me llamaban la atención esas montañas que Henri Lhote había descubierto: las afiladas agujas de basalto del Hoggar y el Tassili Najer, ese único e irrepetible museo al aire libre que ha sido dibujado por el viento y la erosión de la arena, donde todavía podemos encontrar, en los abrigos en las cuevas donde se refugiaban los antiguos pobladores de estas tierras, las cenizas de los fuegos como recién apagados, así como cantidad de puntas de flecha hechas en sílex de hace más de 10.000 años, cuando el desierto era un vergel por donde deambulaban los elefantes, las jirafas, rebaños de muflones, rebaños de bóvidos cazadores en actitud de trabajo de cazar persiguiendo a sus presas todo esto esta escrito y pintado sobre las paredes y se mantienen intactos los colores y además sobre un gran bloque de piedra en medio del desierto un bajo relieve impresionante la cabeza de una vaca cayéndosele una lágrima el bajo relieve se llama “ La Vache qui pleure ” la vaca que llora.
Las Montañas del Ombori están en la orilla del río Níger a un día de Tombuctú al lado de Mopti y de Djenné por donde discurren las pinazas de los pescadores Bozos a pocos kilómetros de la Falla de Bandiagará donde viven todavía los dogones pueblo animista con sus casas antropomorfas, quiero decir que tienen esquemáticamente forma de cuerpo humano: arriba la cabeza donde vive el hombre, el cuerpo un patio rectangular al aire libre, en donde se realizan las labores del hogar, a los lados paralelo al patio dos zonas cubiertas donde viven y duermen las mujeres y, a los pies, una zona cerrada donde guardan el ganado.
Un País del que siempre he estado enamorado por sus gentes, sus costumbres, sus parques, sus lagos, sus montañas y sus volcanes se llamaba el Zaire, ahora República del Congo, una cosa que siempre me llamó la atención es cómo Heródoto, filósofo e historiador, desde Grecia pudo descubrir lo que desde años se llamó "Las Montañas de la Luna", el Ruwenzori, entre Zaire y Uganda, una montaña de mas de 5.000 m. siempre cubierta de un espesa vegetación y de una espesa niebla, también subir al Volcán Niaragongo de más de 4000 m. de altura y dormir en el borde del volcán para ver en la noche el espectáculo de su lava totalmente incandescente.
En "Intrek" una preciosa oficina con muchísima luz ubicada en la planta 18 de la Torre de Madrid monté mi primera Agencia de Viajes ya totalmente independiente. Nos anunciábamos todos los domingos en una columna del periódico El País de arriba a abajo y anunciábamos algo que nadie conocía el Trekking. Cómo han pasado los años. Ahora todo el mundo utiliza esta palabra la mayor parte de las veces mal, porque el Trekking tiene más de filosofía espiritual que la parte que pone el cuerpo para desarrollar esta actividad, bueno que todo el mundo utiliza esta palabra para vender unas botas, un morral, un bocadillo, un coche o una pequeña excursión de bocadillo por La Pedriza o ir en coche a tomar unas copas.
Anunciábamos dos sesiones de audiovisuales a la semana, teníamos montado un pequeño cine con treinta sillas tipo director de cine una pantalla gigante y se llenaba. Salían imágenes de todos los sitios que contaba más arriba y todos, incluso yo, nos emocionábamos a lo largo de la presentación a la que acompañaba una Sinfonía de Beethoven, el concierto de violín… de aquí ya salían algunas personas con intención de viajar quiero decir con intención, solo, pero configurar los grupos era muy difícil. Por España me movía como nómada, metía todo mi equipo audiovisual e iba haciendo presentaciones en Cajas de Ahorros, Clubes de Montaña, Exposiciones, Ferias, empresas nacionales y multinacionales; incluso algunas Mayoristas de Viajes me pedían que les hiciera alguna presentación: recuerdo en las convenciones de Viajes Ultramar que me lo pedían como ejemplo de viajes atípicos y atípico el sistema para presentarlo.
Todo era maravilloso menos los resultados económicos, durante cinco años no conseguía nada más que recuperar el dinero invertido y volver a empezar de nuevo.
Matilde Torres, directora y propietaria de la incipiente Viajes Catai, me propuso integrarme en su Agencia mayorista y minorista para incorporar nuevos destinos, montar una nueva oficina y llevar, entre paréntesis, un poco de Márketing de la empresa, a mí no me costó ningún trabajo; encontré un local en la calle O'Donell que liquidaba el Banco de Navarra en disolución y que el responsable de liquidar era el hijo de un buen amigo y montar la nueva oficina.
Preparé mis primeros folletos de Viajes Inéditos, colaboré a sacar los otros folletos de Catai, creé un periódico mensual que le llamaba Catai News -era una copia del que yo hacia en Intrek, el Intrek News- hablando sobre novedades de viajes, comentarios sobre lo bien que se lo pasaban nuestros clientes chismes de países y de Compañías Aéreas, creé lo que se empezó a llamar desayunos de trabajo que hacíamos en algún hotel dos horas por la mañana para presentarles la nueva programación, algunos comentarios sobre viajes algún audiovisual y explicar algo a los asistentes de nuestras novedades. Aquí acudían los directores y empleados de diferentes agencias de viajes; lo hacíamos tanto en Madrid como en Barcelona y alguna otra capital de provincias. Fue todo un éxito.
El tiempo pasaba yo vendía todos los años más y la comisión que yo había pactado también cada año se me recortaba.
Con Manuel Travesí y Fernando Rodríguez creamos y montamos Viajes Dimensiones en el año 1987 el mismo año que nació mi hija María Luisa del Annapurna.
En Dimensiones, como autentica primicia, montamos después de todo un año de trabajo el primer programa informático, un sistema de gestión por ordenador, de mayoristas. Desarrollamos diferentes productos de viajes: el Dimensiones Select viajes convencionales en diferentes áreas en el mundo con especialidad en Oriente, Oriente Medio, África, y un poquito de América, el Dimensiones Plus de viajes alternativos, una muy especial programación de Islas, la programación en Libertad y además, desarrollamos a nivel comercial presentaciones por toda España, fuimos los primeros en sorprender a las agencias de viajes al dar a conocer qué era Internet y las posibilidades que se nos ofrecían con la incipiente posibilidad de comunicarse por Internet.
En el año 2000 una multinacional especializada en vender por Internet se enamoró de nuestra empresa y nos ofreció comprar Dimensiones por una cantidad que nunca habíamos soñado y pasó a sus manos.
Desde entonces tengo montada una Empresa de comunicación. Comunicación impresa: hago folletos a algunas mayorista y minoristas; comunicación digital: algún portal o pagina web, miniclips con espléndidas imágenes de un banco de fotos de mas 200.000 igual a audiovisuales pero digitales, comunicación verbal: algunas presentaciones sobre el país de alguno de los corresponsales que me conocen, soy asesor de alguna empresa con las que colaboro preparando su programación, las presentaciones, los miniclips para que los hipotéticos interesados en viajar vayan informados y en ocasiones acompaño a los grupos que he preparado.
